Acuerdo final para que siga la Constituyente en Bolivia
Pablo Stefanoni LA PAZ. ESPECIAL
Bolivia hizo otra vez honor a su tradición: los acuerdos políticos sólo llegan al borde del precipicio. Luego de varias semanas de enfrentamientos, ayer todos los partidos del arco ideológico firmaron el "acuerdo nacional por la viabilidad de la Asamblea Constituyente". Se busca, así, recuperar un clima de paz que le permita al cónclave reabrir sus puertas, cerradas el 8 de setiembre pasado en medio de una violenta ofensiva de Sucre para recuperar su estatus de "capital plena" del país.
Aunque las discrepancias siguen, el acuerdo logrado a instancias del vicepresidente Alvaro García Linera saca la pelea de las calles y establece canales de negociación para posibilitar que la nueva Carta Magna esté redactada en el plazo que falta hasta el 14 de diciembre.
En este marco de enfriamiento de la crispación política, el Gobierno convocó para hoy en Cochabamba al diálogo para tratar el tema del traslado de la capital, núcleo del conflicto.
Desde su instalación el 6 de agosto de 2006, las energías de la convención que debe "refundar Bolivia" fueron consumidas por las sucesivas peleas entre oficialismo y oposición por la modalidad de la votación de la nueva Constitución y el carácter -limitado o plenipotenciario- del cónclave. Pero la sangre casi llega al río ante la "guerra" desatada por los grupos pro-capitalidad de Sucre, liderados por la alcaldesa Aidée Nava, para forzar el traslado de los poderes Ejecutivo y Legislativo a esa ciudad que es constitucionalmente la "capital" de Bolivia pero perdió el estatus de sede del Gobierno luego de su derrota en la Guerra Federal de 1899.
El "acuerdo nacional" ratifica que todos los artículos de la nueva Carta Magna deben ser aprobados por dos tercios, en caso contrario serán sometidos a referéndum popular. Y para lograr una mayoría amplia en la convención, el oficialismo moderó algunas de sus iniciativas más cuestionadas. Así, propone un "Estado plurinacional" gradual, que en la práctica consistiría en un aumento de las competencias de los municipios de mayoría indígena, como el manejo de la justicia por "usos y costumbres". Se reconoce la autonomía departamental reclamada por Santa Cruz y se elimina la institucionalización de un "cuarto poder" de los movimientos sociales.
Donde el MAS no parece dispuesto a ceder es en la reelección presidencial, hoy prohibida. El proyecto del oficialismo prevé la posibilidad de reelección indefinida y se incluye la figura del referéndum revocatorio, al tiempo que se mantiene la "reversión al Estado, sin indemnización" de los latifundios improductivos. Mientras tanto, Evo Morales buscaba ayer la "reconciliación" con Santa Cruz jugando fútbol y repartiendo en ese departamento cheques financiados con fondos venezolanos.